Devocional

La Obediencia a Dios


​La obediencia a Dios: Josefina Guerra


“La palabra obediente aparece en la biblia más de mil veces”


Santiago 1:22-25

22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. 23 Porque si alguno es oidor de la palabra, pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. 24 Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. 25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.



Este versículo se encuentra en el libro de Santiago en la parte titulada “poniendo en práctica la palabra de Dios” o “hacedores de la palabra

En desglosarlo vemos que los versículos son consejos de Dios en una carta que escribió Santiago, el hermano de Jesucristo. Santiago es conocido como Jacobo el justo.


Aparte de la sección titulada “poniendo en práctica la palabra de Dios,” el capítulo también contiene otras partes tituladas “la sabiduría que viene de Dio y “enfrentando las pruebas”.

La palabra de Dios tiene el poder de salvarnos, pero tenemos que ponerla en práctica.  Si solo la oímos, pero no la aplicamos a nuestro diario vivir, no estamos obedeciendo a Dios y nos engañamos a nosotros mismos pues Dios lo sabe todo y solo por leer o escuchar la palabra no somos salvos.


Dios nos manda a expandir su reino, hacer discípulos, a predicar y a evangelizar, a bautizar y a dar testimonio no solo de su amor, gracia y grandeza.  También de sus promesas, ira y consecuencia del pecado.  Cuando escuchamos la palabra de Dios, pero no la ponemos en práctica es como el que se mira así mismo en un espejo.


El versículo 24, porque se considera a sí mismo y se va y luego se olvida como era.  El espejo es la palabra de Dios que confronta nuestra vida.  Entonces miramos al espejo, pero no nos examinamos, solo vemos lo superficial, lo que aparenta. Y aunque pueda que se vea bien lo de afuera, ¿como estamos por dentro?  Si nos quedaríamos mirándonos en el espejo, ¿nos gustaría lo que vemos?

Podemos asistir a la iglesia, orar, ayunar, adorar y alabar a Dios, ¿pero como estamos en cuestión de obediencia?;  Debemos usar la palabra de Dios como un guía y medirnos por ella, por los mandamientos y todo consejo de Dios y no solo pensar en la gracia de Dios. 


 Muchos de nosotros nos olvidamos lo que leímos y aun mas no profundizamos en la palabra de Dios.  Para algunos, es solo un habito los domingos durante el culto.

Así es cuando nos miramos en un espejo y nos vemos y luego se nos olvida lo que vimos o en este caso leímos.


El versículo 25– más el que mira atentamente en la perfecta ley, la ley de la libertad y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace.


Palabras claves:

Mirar atentamente- es decir no rápido.  Detenernos para prestar atención a todos los detalles, todas las áreas de nuestras vidas.  ¿Y que pasa cuando nos ponemos atentos? Podemos recibir libertad de la ley que es perfecta para los que obedecen.

¿Como seguimos en la palabra de Dios en obediencia?  Escudriñando la palabra, guardando los mandamientos y poniéndola en práctica.  Es simple y claro lo que nos ordena Dios y aun en las pruebas, debemos pedirle que nos ayude a cambiar. Su gracia es suficiente al que obedece.

Olvidamos la palabra de Dios cuando creemos que por nuestra propia fuerza y voluntad podemos hacer las cosas.  Olvidamos la palabra de Dios cuando juzgamos a otros hermanos y no nos miramos a sí mismos ni frenamos nuestras lenguas. En vez de señalar al otro, mirémonos en la palabra y permanezcamos en ella y cuando la palabra dice que seremos bienaventurados en lo que hagamos es porque el espejo será nuestro diario vivir y seremos justos antes los ojos de Dios.


En conclusión, no podemos agradar a Dios si no nos miramos en su espejo.  Si cuando somos confrontados, viramos nuestra cara y decimos o pensamos que esa parte de la biblia no me aplica a mi o yo no quiero cumplir con ese mandato.  Dios no nos puede bendecir si estamos en desobediencia.

La obediencia trae frutos que daremos de ejemplo a nuestro hijos, hermanos y familiares.  La biblia nos muestra muchos ejemplos de la obediencia y consecuencia del pecado.  Algunos más conocidos son la historia de Moisés y Abraham.

Hermanos oremos que permanezcamos en la palabra de Dios y que cuando seamos confrontados al mirar atentamente, le pidamos a Dios y a su Espíritu santo que en esa incomodidad nos ayude a reconciliarnos con Dios.  Que nuestro padre abra nuestro ojos, oídos y Corazón para seguir firme en su palabra.


Si has pensado que la carne es fuerte, recuerda que la carne es débil. Dios es el fuerte.  Oremos que la palabra de Dios permanezca en nuestras vidas.  Amen. Dios te bendiga Hija Del Rey esta es tu hermana Josefina Guerra.

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